El proyecto empieza con una fase de análisis y diagnosis de los espacios de recreo, en la cual hemos aplicado metodologías participativas con la implicación del profesorado, las familias y el alumnado. Este proceso ha permitido obtener una visión completa de los patios: materiales, texturas, vegetación, dinámicas de juego y relaciones sociales.
A partir de esta diagnosis colectiva se han establecido criterios y objetivos compartidos que han guiado la propuesta de intervención. La transformación busca crear diversidad de ambientes y equilibrar las zonas de juego, reforzando la conexión con la naturaleza. El resultado es un patio pensado para favorecer el bienestar y la salud de la comunidad educativa, y a la vez contribuir en la lucha contra los efectos de la emergencia climática.